sábado, 30 de octubre de 2010

EL REINO DE NUBIA


Kush es la palabra egipcia para Nubia. Está recogida desde el Imperio Medio. Es también la denominación del Reino de Kush. La historia del antiguo Reino de Kush se puede dividir en dos fases, la napatiense y la meroítica. La etapa napatiense (aprox 750-300 a. C.) tenía todavía una fuerte impronta egipcia. Se sepultaba al rey en la necrópolis de Napata. A partir de 300 a. C. se empezó a sepultar a los monarcas en Meroe, lo que marca el cambio de periodo. La cultura se africanizó y a partir de 150 a. C. se empezó a utilizar una lengua y escritura propias.



    

EMVESTIGACIÓN

Representación romántica de las Pirámides de Meroe de 1850 a partir de los informes de la expedición de Lepsius.
Las investigaciones sobre Nubia se llevaron a cabo en tres etapas. En la primera mitad del siglo XIX algunos europeos visitaron Sudán, informaron de las ruinas y llevaron algunos hallazgos a Europa. El más importante fue Giuseppe Ferlini, que destrozó muchas pirámides en Meroe en su búsqueda de tesoros, que concluyó con el hallazgo del tesoro deAmanishakheto. La expedición de Lepsius dibujó, escribió y publicó sobre muchos lugares, templos y pirámides. Muchos templos documentados no se conservan en la actualidad, así que sus notas son muy valiosas.
A principios del siglo XX se llevó a cabo la segunda fase de la exploración de Nubia. Se excavó sistemáticamente en muchos lugares, sobre todo en la Baja Nubia, aunque también en Meroe (gracias a John Garstang). La construcción de lapresa de Asuán en Egipto amenazaba con hacer desaparecer para siempre muchos yacimientos. En esta época se descifró la escritura meroítica (gracias a FL. Griffith), aunque la lengua seguía sin poder entenderse. En los años 1920George Reisner excavó sistemáticamente en todos los cementerios nubios y elaboró por primera vez una lista de reyes.
A finales de los años 1950 y finales de los 1960 renació el interés por Nubia. La construcción de la presa de Asuán amenazaba con hacer desaparecer bajo las aguas más yacimientos de la Baja Nubia. Se llevó a cabo una gran campaña arqueológica internacional en la Baja Nubia, que desenterró muchos hallazgos meroíticos.
La investigación de Nubia fue durante mucho tiempo un campo menor de la Egiptología. A finales del siglo XX se creó un instituto especializado en estudios de Nubia, en la Universidad Humboldt de Berlín (el Seminario para la Arqueología y la Cultura del Norte de África1 ). También en París, se recogieron y ordenaron sistemáticamente todos los textos meroíticos.

rIncertidumbre respecto a las fechas

El análisis de la historia nubia presenta muchos interrogantes. Los primeros reyes que gobernaron sobre zonas de Egipto son relativamente conocidos. Su sucesión y las fechas de su reinado son inciertas. De los gobernantes posteriores solo hay testimonios en la propia Nubia. No nos ha llegado de los cronistas ninguna lista de reyes. Su número y orden también se desconoce. George Reisner, el que descubrió las pirámides nubias, recopiló una lista de reyes. Investigó la ubicación y el tamaño de las pirámides y elaboró una lista de sucesión regia y de la duración de sus reinados, con la hipótesis de considerar que los gobernantes más antiguos eligieron las mejores localizaciones para sus pirámides, mientras que los posteriores debieron construir en lugares menos favorables. Un gran pirámide sería signo de un reinado largo, y una pequeña, de uno corto. Esta hipótesis regía está muy cuestionada por los estudios actuales.
Actualmente solo hay datados en la historia nubia tres hitos cronológicos:
  1. En 591 a. C., el rey Psamético II emprendió una expedición a Nubia. Esta expedición ocurrió en tiempos de Aspelta.
  2. El rey Ergamenes fue, según fuentes griegas, contemporáneo de Ptolomeo II.
  3. Teqorideamani reinó en el año 253.

[editar]Fase napatiense


Napata: el monte Barkal Gebel Barkal y alrededores.

Ushebti de Taharqa (actualmente en el Museo Británico, Londres).
En el siglo VIII a. C. (quizá tan tempranamente como el 1000 a. C.) un príncipe fundó en Karima un país que los antiguos egipcios denominaron Kush y que se expandió rápidamente. El primer gobernante parece ser, según fuentes más tardías,Alara (775-760 a. C.), aunque es probable que hubiera un predecesor. Alara y su sucesor, el rey Kashta (760-747 a. C.), ocupó el sur del país (Alto Egipto). Su sucesor, Pianjy (747-716 a. C.) , conquistó en una campaña posterior toda la región, más allá de Tebas, pero parece que no pudo ejercer un mandato permanente, aunque su sucesor, Shabaka (716-701 a. C.), se afianzó en el mando.
En esa época, el Antiguo Egipto, controlado por príncipes libios, estaba dividido en pequeños reinos, que podían presentar poca oposición. En 660 a. C. Egipto obtuvo la independencia de los nubios con la ayuda de los asirios. Efectivamente,Taharqa (690-664 a. C.) debió enfrentar la expansión de los asirios y, tras ventajas iniciales, debió replegarse a Napata; a su muerte, Assurbanipal en el 663 a. C. saquearía Tebas. Durante el reinado de su sucesor Tanutamón (664-656 a. C.), finalizó el dominio de los reyes nubios en Egipto. La dinastía kushita siguió no obstante gobernando el sur de Egipto.
Tras la retirada, Napata entró en decadencia. Tanutamón fue el último de los soberanos locales en hacerse enterrar en la necrópolis de El-Kurru en Napata. Sus sucesores lo hicieron en una localidad cercana, Nuri. Nubia se mantendrá integrada, pero aislada, y se irá africanizando. La historia refleja sólo pequeñas luchas contra los pueblos nómadasmedja/meded y rehreh, tradicionales enemigos de Kush, y los blemios, pueblo del sudeste.
Se conoce con certeza la sucesión y las fechas aproximadas de reinado de los siguientes cuatro reyes: (Atlanersa,SenkamaniskenAnlamani y Aspelta), que solo gobernaron sobre Nubia. Están bien documentados por diversos monumentos y se conocen sus lazos. De Aspelta (ca. 593–568 a. C.) se conservan incluso muchas inscripciones que informan de varios acontecimientos de su reinado. La cultura nubia, al menos la más alta, era todavía totalmente egipcia.
En el 591 a. C., durante el reinado de Aspelta, el faraón Psammético III invade Kush al frente de un ejército de mercenarios griegos al mando de los generales Amasis y Potasimto, capturando Napata, con lo que la capital se traslada al sur, cerca de la sexta catarata, a Meroe, fundada probablemente en el reinado de Pianjy.
La ocupación egipcia no se sostiene.
Tras la retirada egipcia, Napata continuó siendo la capital religiosa y principal necrópolis durante algún tiempo. En Nuri continuaron los enterramientos reales y en la cercana Gebel Barkal se construyeron al menos 23 pirámides en ese período, de estilo alargado y con pequeñas gradas (Pirámides de Nuri).
De los reyes posteriores a Aspelta se conoce muy poco. De los principales señores de los siglos V y VI a. C. se conservan solo monumentos y, a menudo, únicamente la pirámide de los reyes. Egipto es conquistado por el Rey PersaCambises II, quien fracasa en intentar extender su control hacia Nubia y Libia.
Desde finales del siglo V a. C. parece que los nubios se fortalecieron. Al menos se produjo un incremento en la actividad constructora de los reyes, de los que se conservan inscripciones (Aman-nete-yerikeHarsiotefNastasen) sobre diferentes acontecimientos. Harsiotef reinó durante al menos 35 años. Hay testimonios de la lucha contra nómadas, que amenazaban al reino, y también del viaje de su coronación, en el que visitó todos los templos importantes del país para obtener el beneplácito de todos los dioses. Las inscripciones de estos reyes se realizaron en jeroglíficos egipcios, aunque se puede observar que el conocimiento de este sistema de escritura se fue perdiendo. Los textos de Aryamani son apenas legibles.

[editar]Fase meroítica


Fotografía aérea de las Pirámides Nubias de Meroe en 2001.

Relieve de una de las Pirámides de Meroe.
Ergamenes (Arkakamani) (en 280 a. C.) fue el primer rey de la época meroítica. Es uno de los pocos reyes que los autores clásicos, como Diodoro Sículo, mencionan. Diodoro relata que Ergamenes conocía la filosofía griega y que fue rechazado por los sacerdotes. Estos decidieron que el rey debía de morir. Ergamenes se opuso a esta orden, derrotó a los sacerdotes con su ejército y los mató.
Aunque no se sabe si esta historia es cierta, parece que con Ergamenes dio comienzo una nueva época. Aunque Meroeya era la capital de Kush, fue Ergamenes el primero en construir allí su pirámide. Llama la atención que en su tiempo se abandonaran para siempre los rasgos egipcios y el arte y la cultura se africanizaran, incorporando también elementos helenos.
De los reyes que sucedieron a Ergamenes se conoce muy poco, a menudo solo se tiene constancia de ellos por sus pirámides. Arnekhamani, que posiblemente reinó hacia 220 a. C., construyó un gran templo en al-Musawwarat as-sufra. Hay indicios de que Kush atacó el Egipto ptolemaico y capturaron la Baja Nubia. Se conservan templos de tiempos de los reyes Adikhalamani y Arqamani, con evidencias de que la región estaba bajo dominio nubio.
El reinado de la Reina Shanakdakhete es la fecha más temprana de la que se conservan inscripciones en escritura meroítica. En los siguientes años gobernarían a menudo reinas, como Amanirenas o Amanishakheto. Las reinas aparecen nombradas a menudo en los textos antiguos. El tesorero de una de ellas (posiblemente Amanitore), nombrado en la Biblia, predicó el cristianismo.

Figura que probablemente represente aNatakamani, una reina de Meroe.
En los años 24/25 a. C. se produjo un conflicto militar con Roma. César Augusto envió tropas hacia Nubia para conquistar la región. La antigua capital Napata sufrió grandes daños en la guerra contra los romanos y fue saqueada. Las tropas asolaron también otros lugares antes de ser derrotadas por los nubios. En esta época parece que reinó la ReinaAmanirenas, pues se conservan indicios de su victoria. Los textos siguen sin embargo sin comprenderse demasiado, pues sólo se han podido descifrar palabras clave como «Roma». El rey Natakamani y su reina Amanitore aparecen nombrados en templos de toda la región. Bajo su mando se dio una sobresaliente cultura y un fuerte comercio mediante caravanas con Egipto y la Península Arábiga. Esto se interpreta como un constante declive del reino meroítico.
La carencia de inscripciones regias pueden tener otros orígenes, como por ejemplo que se construyeron pocos templos de estilo egipcio y que se dio menos importancia a las pirámides. Estos templos y pirámides son sin embargo de la poca información que se conserva de esta época. En este tiempo la Baja Nubia experimentó un florecimiento. La presencia de muchos cementerios con sepulturas relativamente opulentas atestigua un bienestar general. Esto pudo deberse al comercio con el Imperio romano.
Los últimos reyes meroíticos datan de poco después del año 300. El periodo de declive del reino permanece para nosotros todavía en la penumbra. Hay registro de la delegación de un rey nubio enviada a la corte del César Constantino, bajo cuyo reinado todavía existía el Reino de Kush. Se supone que el rey Ezana de Etiopía conquistó Meroe. En Meroe se encontraron inscripciones etíopes (en griego), que atestiguan la ocupación. Sin embargo, investigaciones recientes se muestran cautas sobre este aspecto. Ezana podría no haber visto nunca Meroe y su relato ser ficticio, pues la identificación de los lugares y pueblos nombrados es incierta. Las reliquias etíopes de Meroe puede que sean botines obtenidos de los etíopes. En cualquier caso es seguro que el reino se hundió y se formaron tres nuevos reinos en Nubia:AlwaMakuria y Nobatia, cuya cultura era, en parte, fuertemente meroítica. Todavía se emplearon durante largo tiempo la escritura y la lengua meroíticas, como en la inscripción del rey Charamadoye, Rey de Nobatia (410 d. C.). Más tarde serían sustituidas por la escritura y lengua griegas

AMON Y EL TEMPLO DE CARNAT EN TEBAS

                                                                               



El momento en que Akhenatón llegó al poder, como el faraón Amenofis IV, no podía ser más próspero, reina el equilibrio tanto en los territorios externos (posesiones egipcias en Siria, Palestina y control sobre el sur nubio) como en el interior del país. Como veremos a continuación, este período de esplendor fue fruto de largas luchas.
La dinastía XVIII se inició tras un hecho muy significativo en la historia de Egipto, nos referimos a la expulsión de los hicsos, pueblo de origen asiático que se instaló en el Bajo Egipto durante un siglo aproximadamente. La expulsión de los extranjeros, como eran considerados por los egipcios, se produjo gracias a las enérgicas campañas emprendidas por Ahmose (1550-1525 a.C). Durante este conflicto el dios Amón fue símbolo de la victoria. Tras el reinado de Ahmose el templo de Karnac, consagrado al dios Amón, se vio abocado a una revitalización de enormes proporciones, adquiriendo una gran fuerza como centro espiritual, la clase sacerdotal allí instalada jugará, a partir de ahora, un importante papel político. Como ejemplo del poder que llegarán a asumir los sacerdotes de Karnac podemos citar la legitimación del poder de Tutmosis III (1479-1425 a.C) y la reina Hatshepsut (1473-1458 a.C) que fue otorgada por Amón a través de la intervención de sus sacerdotes. Karnac se convirtió de esta manera en un elemento de poder al que en el futuro se enfrentará la monarquía egipcia.

Tras el reinado de Hatshepsut el templo de Amón empezó a amenazar la independencia de la monarquía. Debemos remontarnos al reinado de Amenofis II (1427-1401 a.C) para comprender el alcance de los recelos con que los faraones anteriores a Akhenatón contemplaron la influencia política de Karnac. Amenofis II comprendió el peligro que representaba la omnipotencia de Amón, se estrategia para contrarrestar el gran potencial de Karnac fue infundir un nuevo esplendor a Heliópolis, uno de los centros espirituales más antiguos del Egipto. Tutmosis IV (1401-1391) sucede a Amenofis II, su reinado marca una revitalización del interés por el culto solar. Tutmosis venerará al dios solar tanto en Heliópolis como en Giza, incluso en Karnac levanta un obelisco en honor al dios solar, será en este momento cuando se recupere la representación del dios sol a través de la imagen de Atón, es decir, el disco solar (símbolo de la energía de Ra), a pesar de todas estas iniciativas la divinidad principal en Egipto sigue siendo Amón-Ra.

Las ventajas que proporcionaba el culto solar a la monarquía eran indudables: sencillez teológica, universalidad de la religión egipcia que era mejor aceptada en las tierras conquistadas. Sin embargo, lo que persiguieron estos faraones fue lograr un equilibrio entre los diferentes cultos y evitar así la supremacía de la que hacia gala la clase sacerdotal tebana.

La lucha por contrarrestar el poder de Karnac sería larga y culminó con el nuevo orden religioso impulsado por Akhenatón, aunque como veremos el restablecimiento de un poder absoluto sostenido por el faraón no fue la única motivación que los historiadores atribuyen a Akhenatón para explicar el giro histórico que propició durante su reinado.

Debemos hablar ahora de Amenofis III, padre del futuro "faraón hereje". Su actuación política y la actitud de aquellos que le rodearon explica en gran medida la evolución.

Amenofis III (1391-1353 a.C) sorprende por varias razones, en primer lugar tenemos que destacar su decisión de convertir a una mujer que no poseía sangre real en reina de Egipto, las razones de esta decisión la retomaremos más adelante. Otro aspecto destacable es el carácter pacífico que imprimió a su reinado, Amenofis prefirió en muchas ocasiones optar por la vía diplomática antes de entrar en conflicto con reinos que habían sido tradicionalmente enemigos de Egipto, este es el caso de los hititas con los que el faraón firmó un acuerdo que aseguraba la paz entre las dos potencias, algunos autores opinan que esta actitud pudo suponer el comienzo de la decadencia de la política exterior egipcia que hasta entonces y desde el inicio del Imperio Nuevo fue muy agresiva. Es indudable que la actuación de Amenofis III influyó en su joven hijo, aunque no estaba destinado a ocupar el trono pudo asimilar profundamente la experiencia política de su padre; en este sentido, y como veremos más adelante, la pasividad de Akhenatón en política exterior propició que Egipto perdiera la hegemonía que ejerció en Oriente Medio.

Un aspecto que debemos analizar es la forma en que Amenofis III combatió la influencia que la clase sacerdotal tebana tenia sobre el panorama político y económico en Egipto. Los monarcas anteriores habían conseguido mantener el poder de Karnac bajo control, pero no dejaba de representar una amenaza para el poder absoluto que debía ostentar el faraón. El alejamiento de Amenofis III con respecto al dios Amón se manifiesta en algunas de las importantes iniciativas constructivas que puso en marcha, podemos mencionar como significativas la construcción del gran templo de Luxor, cuya intención pudo ser resaltar el papel indiscutible que el faraón debía ocupar entre las divinidades, así lo sugiere la magnífica escultura en cuarcita roja que representaba al faraón bajo la apariencia de Ra-Atón. Otro ejemplo es la construcción de la residencia palaciega del faraón, nos referimos al palacio de Malgata que fue edificado significativamente en la orilla opuesta al templo de Karnac.

Nos parece oportuno dedicarle ahora una líneas a la reina Tiye, madre de Akhenatón. La opinión generalizada la señalan como miembro de una familia procedente del norte de Egipto que ocupaba una posición notable, aunque no pertenecía a la estirpe real, este hecho debe ser destacado ya que Tiye no solamente tendrá un importante papel en la vida política durante el reinado de Amenofis III y posteriormente en de Akhenatón sino que su origen y condición social de Tiye pudieron ser fundamentales en la educación de Akhenatón que en principio no era el príncipe elegido para suceder al faraón y se le pudo orientar más hacia aspectos espirituales, la inclinación de la reina y su familia es un aspecto más a considerar en la revolución religiosa llevada a cabo por Akhenatón; el culto solar estaba arraigado en el Norte, donde Heliópolis seguía considerándose como un importante núcleo religioso, y mantenía una abierta rivalidad con Tebas que había contribuido a la decadencia de heliopolitana durante el Imperio Nuevo. 

TALL AMARNA

UN NUEVO ORDEN RELIGIOSO
Akhenatón hijo de Amenofis III reinó entre 1353 y 1335 a.C, es conocido como el Faraón Hereje, este título define en esencia el carácter que imprimió a su reinado. Cuando Amenofis IV, luego Akhenatón, fue coronado Faraón de Egipto el país era una potencia próspera y la corona gozaba de cuantiosos recursos, Akhenatón dedicará esta riqueza y su energía personal a imponer un nuevo sistema religioso basado en el culto a un solo dios, Atón el disco solar será el centro del culto religioso durante este período, este hecho singular chocó de tal forma con la religiosidad y las estructuras socio-culturales de Egipto que tras su muerte su nombre fue eliminado sistemáticamente de todas las representaciones oficiales.
Para entender la singularidad que representa la figura de Akhenatón debemos hacer una mínima reflexión sobre el concepto religioso del Antiguo Egipto. La palabra clave para describir el sentir religioso de Egipto es la simultaneidad, la existencia de multitud de seres divinos no suponía un problema en los esquemas teológicos egipcios, al contrario esta diversidad formaba un sistema perfectamente coherente e integrado en la cultura egipcia.

El cambio que impuso el faraón hereje fue radical, afectó a la iconografía tradicional, a la arquitectura templaria, a la prácticas religiosas y en general a la vida intelectual que se desarrollaba entorno a la religión. No es extraño que tras la muerte de Akhenatón las cosas volvieran a su cauce, no por los siglos de tradición anteriores a el faraón sino porque su reforma religiosa fue un fuerte impacto en las estructuras políticas y económicas. Entre los mayores enemigos del nuevo régimen debemos situar a la poderosa clase sacerdotal tebana, vió como su poder recaía directamente en la manos del faraón, único interlocutor del dios Atón.

LOS MIEDOS DEL PUEBLO

Primero cogieron a los comunistas,
y yo no dije nada porque yo no era un comunista.
Luego se llevaron a los judíos,
y no dije nada porque yo no era un judío.
Luego vinieron por los obreros,
y no dije nada porque no era ni obrero ni sindicalista.
Luego se metieron con los católicos,
y no dije nada porque yo era protestante.
Y cuando finalmente vinieron por mí
no quedaba nadie para protestar.

zzDSCN3086.JPGEste poema de Bertol Brecht no necesita explicación. Lo pongo en el post de ese día en que se convocó una  huelga general, pero siento que todo es muy extraño, porque el ciudadano que va a la huelga puede temer que su acto determine un cambio de gobierno más todavía hacia la derecha, el que no responde a la convocatoria puede pensar que se ha hecho mal y tarde, o que los sindicatos moderan el efecto para que no caiga el gobierno, o que la derecha permanece callada esperando que caiga la fruta madura. En una huelga general como debe ser, el gobierno se juega su política, la oposición su capacidad para llegar al poder y los sindicatos su prestigio (muy desvaído últimamente). Pero en esta parece que nadie se juega nada, toca hacerla y el día 30 a seguir igual. Otra cosa sería una sorpresa.
Demasiadas dudas en un paisaje dominado por los miedos (unos lógicos y otros inducidos). La sensación es que lo que interesa a todos es hacerse un lavado de cara para alcanzar el poder o conservarlo, o para consumo interno de su clientela. Pero el poder no debiera ser un fin, sino un medio. Esa es la perversión de la democracia, porque al depender de las urnas, los políticos (y el sindicalismo es política al fin y al cabo) actúan en función de sus probabilidades de llevarse un voto, no de lo que entendemos por interés general. Esperen a los titulares del jueves de determinados medios de comunicación. Es todo muy confuso, y desde luego en este río revuelto tratarán de pescar las posturas más reaccionarias y antidemocráticas. Cuidado.

CONFUSIÓN

Los políticos andan siempre metidos en definiciones, y mezclan churras con merinas. Ya no está claro quién es el gobierno, si este es el Estado, o qué significa nación. Algunos, como Luis XIV, creen que el Estado es cada uno de ellos, cuando, con la Constitución en la mano, sólo es una parte del gobierno. Una conspiración contra la persona de Zapatero no lo es en sentido riguroso contra el gobierno, y mucho menos contra el Estado. Los grupos de oposición, dependiendo de la respiración de cada uno, se lo montan a su aire, confundiendo términos en una babélica ceremonia de la confusión. Esto no es raro si ya en la Constitución de 1978 se usa nacionalidad en lugar de nación, y se pervierte la semántica para suavizar lo que no debiera tener vuelta de hoja. Lo malo de todo esto es que cuando se confunden las palabras acaban embarullándose los conceptos. Y es que los paños calientes conducen inexorablemente a la mentira.

ANMISTIA INTERNACIONAL

Amnistía Internacional nació por las inquietudes de un abogado británico, Peter Benenson, que en 1961 decidió comprometerse con la lucha por los derechos humanos allí donde éstos se vieran amenazados o negados. Lo que comenzó siendo una pequeña organización localizada en Londres fue creciendo en tamaño y, sobre todo, en influencia, hasta el punto de convertirse en un referente mundial de prestigio -en 1977 recibió el Premio Nobel de la Paz- con delegaciones en decenas de países.


Su símbolo es una vela encendida rodeada de alambre de espino.

La defensa de los presos de conciencia y la denuncia de violación, por parte de los gobiernos o de otros grupos, de sus derechos básicos forman parte de la bandera de Amnistía Internacional, que ´adopta´ a quienes por motivos políticos o religiosos, y sin haber recurrido a la violencia, sufren cualquier forma de represión en tales derechos. Por esa razón no defenderá a ningún grupo o individuo que use métodos violentos, por más justa que pudiera ser su causa. Es decir, un grupo terrorista, por el mero hecho de serlo, queda fuera del ámbito de su defensa, aunque invoque razones de peso, ya que el medio usado, el terrorismo, anula automáticamente la fuerza moral de sus reivindicaciones.

Sus campañas de denuncia tienen como propósito sacar a la luz lo que de otra manera quedaría sepultado en el olvido y de esta manera hacer presión para que tales presos de conciencia sean puestos en libertad. Así es como en las listas de presos adoptados como casos de conciencia por la organización han aparecido también cristianos, que en determinados países han sufrido o están sufriendo por causa de su fe.

Sin embargo hay una salvedad en la que Amnistía Internacional sí defenderá a alguien que haya recurrido a la violencia y es en el caso de aquellos que habiendo sido capturados sean sometidos a tortura. Por lo tanto, si un terrorista es torturado para arrancarle alguna confesión o delación, Amnistía Internacional hará suyo el caso y lo denunciará públicamente.

Todos tenemos todavía en el recuerdo las imágenes de abusos, vejación y torturas llevadas a cabo, con motivo de la guerra de Irak, entre los presos de la cárcel de Abu Ghraib. O también las denuncias realizadas contra el trato hacia los encerrados en Guantánamo y acusados de participar en la matanza del 11-S.

El recto criterio de Amnistía Internacional es que ningún gobierno puede recurrir a tales métodos, porque más allá de lo que un ser humano haya podido hacer, todavía sigue siendo eso, un ser humano, y por tanto es sujeto de ciertos derechos y garantías inalienables. Una de ellos es la dignidad, que ha de ser respetada por encima de todo. En el caso de que algún gobierno viole ese principio se hace culpable y es objeto de denuncia. Por este motivo algunas organizaciones terroristas intentan por todos lo medios culpabilizar a los gobiernos enemigos, aunque no siempre tales acusaciones están fundadas, siendo simplemente un ardid engañoso para justificarse ante la opinión pública y condenar al adversario.

En cualquier caso, la tortura, efectivamente, es una violación del derecho y degrada al torturador, al hacer aparición la crueldad con su rostro terrible y despiadado. Aunque algunas torturas son más ´consideradas´ que otras, piénsese por ejemplo en el caso de secuestrados que cuando son liberados afirman haber recibido un trato respetuoso de sus captores, todas son igualmente aborrecibles. Por supuesto, todo torturador busca su justificación: Unas veces será la razón de Estado, otras la invocación de elevados principios, como la religión o la nacionalidad, otras el triunfo de una determinada ideología y otras simplemente la supervivencia o la ganancia material.

Si hablamos de tortura necesariamente tendremos que referirnos a una de tal clase que, sorprendentemente, no está considerada por Amnistía Internacional como objeto de denuncia. Se trata de una tortura ejercida hacia alguien que no ha recurrido a ninguna forma de violencia y a quien podemos considerar inocente desde cualquier punto de vista. Se lleva a cabo legalmente en muchos países del mundo, con el respaldo de sus gobiernos, la aprobación de muchos ciudadanos y el silencio de otros. Aunque por más legal que sea no deja por eso de ser tortura.

Se realiza diariamente; en algunas naciones en lugares bien equipados y por personal especialmente preparado y pagado para que la realice. En todos los casos acaba en la muerte del torturado. Porque aunque el propósito no sea torturar a la víctima, ´solamente´ aniquilarla, es necesario, para conseguir este último fin, pasar por el desagradable trámite de la tortura. Si los medios no son muy sofisticados o el personal no está bien especializado, la tortura se alargará y el expediente se hará trabajoso y penoso, corriendo incluso peligro la vida de la otra persona a la que la víctima está biológicamente vinculada. Pero incluso con los mejores medios y los profesionales más cualificados, nadie puede garantizar un ´trabajo´ totalmente aséptico.

Naturalmente, las justificaciones para esta tortura ingrata e indeseable, pero inevitable, existen. En determinados países consisten en la victoria y primacía de cierta ideología, la feminista, que para sacar adelante sus tesis, necesariamente precisa que la carrera que dio origen a estas torturas siga adelante.

Tal vez llegue un día en el que se descubra un método eficaz para aniquilar a las víctimas inocentes, sin que medie tortura. De esa manera ya no habrá ningún problema para que esa implacable ideología pueda sentirse eximida de cualquier acusación, a la vez que se sigue alimentando la noción de que los bárbaros y torturadores son solamente otros, a los cuales Amnistía Internacional hará bien en seguir denunciando. Claro que, incluso en ese supuesto, ni siquiera entonces se podrá eludir la atrocidad de que se estará matando a inocentes, aunque sea sin tortura.