sábado, 13 de agosto de 2011

Chamanismo y culturas indígenas

Los Chamanes, a quienes en nuestro mundo civilizado


denominamos curanderos y brujos, son poseedores de un

importante corpus de antiguas técnicas que utilizan para

curar y procurar bienestar tanto a los miembros de la

comunidad como a sí mismos.

Curiosamente, estos métodos chamánicos son

similares en todo el mundo, incluso entre

pueblos cuyas culturas difieren en otros muchos

aspectos y que, separados por océanos y

continentes durante decenas de miles de años,

no han tenido ningún tipo de contacto.

Estos pueblos a los que llamamos primitivos, al

carecer de nuestra avanzada tecnología médica,

tuvieron que desarrollar las capacidades

naturales de la mente en lo referente a salud y

métodos curativos, la uniformidad de las

técnicas chamánicas parece indicar que, a

fuerza de probar y equivocarse, pueblos

diversos llegaron a las mismas conclusiones.

El chamanismo es una gran aventura mental y

emocional, en la que paciente y chamán

participan en igual medida. Con sus esfuerzos y

su viaje heróico, el chamán ayuda a sus

pacientes a trascender su concepción normal y

cotidiana de la realidad, que incluye la visión

que de sí mismos tienen como enfermos. El

chamán comparte sus poderes especiales con los

pacientes y, en un nivel profundo de

conciencia, les convence de que hay alguien que

pone lo mejor de sí mismo en ayudarles. El

auto−sacrificio del chamán provoca en el

paciente un compromiso moral que le obliga a

luchar codo a codo con aquál para ayudarse a sí

mismo.

Estamos empezando a darnos cuenta de que ni


siquiera la moderna medicina occidental, que a

veces parece obrar milagros, puede solucionar

todos los problemas que tienen los enfermos o

aquellos que quieren prevenir la enfermedad.

Profesionales y pacientes buscan cada día

nuevos métodos suplementarios y muchos de los

que se encuentran entre la población sana

llevan a cabo experimentos por su cuenta para

descubrir alternativas viables que procuren

bienestar. A menudo, en el transcurso de estos

experimentos, se hace difícil, no sólo para el

profano, sino incluso para el profesional,

distinguir lo falso de lo eficaz. Los antiguos

métodos chamánicos, por el contrario, han

superado la prueba del tiempo; se han

experimentado, de hecho, durante mucho más

tiempo que, por ejemplo, el psicoanálisis y

otras técnicas psicoterapéuticas. Uno de los

propósitos de este libro es brindar al hombre

occidental, por primera vez, la oportunidad de

beneficiarse de estos conocimientos en su

búsqueda de tratamientos que complementen la

medicina tecnológica actual. (...)

Michael Harner − La Senda del Chamán

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