sábado, 13 de agosto de 2011

Las profecías de los indios Hopi

Un día de verano de 1958, un pastor evangélico


llamado David Young conducía su automóvil bajo

un fuerte sol por una ruta a través del

desierto, cerca de Taos, en México.

De repente, ve a un indio anciano caminando por

la banquina, y pensando en lo penoso que debía

resultarle andar bajo aquel sol del mediodía,

detuvo su auto y le preguntó si deseaba que le

llevase hasta la población siguiente. El

anciano asintió y subió al coche.

Durante algunos minutos el indio permaneció en

silencio. Por último, comenzó a hablar:

− "Yo soy Pluma Blanca, un Hopi del antiguo

clan del Oso. En mi larga vida he viajado por

toda esta tierra, aprendiendo de mis hermanos

muchas cosas sabias. He seguido los caminos

sagrados de mi pueblo, que habita los bosques y

los muchos lagos al Este, las montañas y los

riachuelos de peces saltarines al Oeste, y el

lugar de los altares de piedra de mis hermanos,

al Sur. De todos ellos he escuchado los relatos

del pasado y las profecías del futuro. Hoy,

muchas de las profecías se han convertido en

historia y quedan ya pocas por cumplir, pues el

pasado es cada vez más grande, y el futuro es

cada vez más corto.

Y ahora Pluma Blanca está muriendo. Sus hijos

ya se han reunido todos con los antepasados, y

pronto también él los acompañará.

Ya no queda nadie, ninguno a quien recitar y

transmitir la antigua sabiduría de los Hopi.

Mi pueblo se ha cansado de los viejos modos de

vida, y abandonó las grandes ceremonias que nos

cuentan nuestros orígenes, nuestra aparición en

el cuarto Mundo. Esto había sido profetizado.

Los tiempos se están agotando".

El Anciano enmudeció por unos instantes , pero


pronto volvió a hablar:

− "Mi pueblo espera a Pahana, el hermano blanco

perdido, igual que lo esperan todos nuestros

hermanos. No será un hombre blanco como los que

ahora conocemos, crueles y codiciosos. Esto

sabíamos hace ya mucho que vendrían. Pero aún

seguimos esperando a Pahana. El traerá consigo

los símbolos y la pieza que falta en la

tablilla sagrada que guardan ahora los mayores.

Dicha pieza le fue entregada cuando se marchó y

debe reincorporarse a la tablilla para que

quede completa. Esta señal le identificará ante

nosotros como el verdadero hermano blanco".

Se volvió entonces hacia Young y le dijo:

− "Usted se parece mucho a Pahana y no a los

demás hombres blancos. Usted se ha detenido

para recoger a un anciano, a fin de aliviar su

carga. Así actúa Pahana. El vendrá pronto, pues

las profecías están a punto de cumplirse".

Tras descansar un instante, el indio tomó

fuerzas para proseguir su extraño discurso:

− "El Cuarto Mundo terminará pronto y comenzará

entonces el Quinto. Esto es cosa sabida por los

ancianos de todos los rincones de esta tierra.

Las Señales vienen cumpliéndose desde hace

muchos años, y pocas faltan ya por realizarse.

Esta es la Primera Señal: Se nos habló de la

llegada de unos hombres de piel blanca, como

Pahana, pero que no vivirían como él, sino que

se apropiarían de tierras que no les

pertenecían. Y esos hombres herirían a sus

enemigos con truenos".

Young comprendió más tarde que así describían

los profetas indios las armas de fuego.

− "Esta es la Segunda Señal: Nuestras tierras

verán la llegada de ruedas de madera, llenas de

voces. Mi padre vio cumplirse esta profecía en

su juventud, cuando los hombres blancos

arribaron con sus familias a las praderas, en

sus carromatos.

Esta es la Tercera Señal: un extraño animal,

semejante al búfalo pero dotado de grandes

cuernos, poblará las praderas en gran número.

Este tipo de animal lo ha visto Pluma Blanca

con sus propios ojos, pues se trata del ganado

del hombre blanco.


Esta es la Cuarta Señal: las praderas serán

cruzadas por serpientes de hierro..."

En aquel momento, Young tuvo que reducir la

velocidad de su vehículo para atravesar un paso

a nivel. Y comprobó por sí mismo que en los

raíles que se perdían a lo lejos entre grandes

curvas se hallaba el cumplimiento de la cuarta

profecía.

− "Esta es la Quinta Señal: la tierra se

cubrirá con una gigantesca telaraña ". El indio

se detuvo y señalo con la mirada hacia arriba,

a las líneas telefónicas y eléctricas que

cruzaban la autopista por encima de sus

cabezas.

− "Esta es la Sexta Señal: la tierra estará

cruzada por ríos de piedra, que formarán

imágenes a la luz del sol".

El anciano hizo una nueva pausa y dejó que

Young intentara encontrar el significado de sus

palabras. El blanco comprendió de pronto que se

refería precisamente a lo que tenía ante sí.

Frente a él se extendía la carretera asfaltada,

y en la distancia, el tremendo calor del día

producía un espejismo, una imagen de la propia

carretera sobre la superficie. El indio asintió

y prosiguió:

− "Esta es la Séptima Señal, la primera que

todavía ha de cumplirse: se oirá decir que el

mar se ha vuelto negro, y muchos seres vivos

morirán a causa de ello.

Esta es la Octava señal: se verá a muchos

jóvenes, con el cabello largo al estilo de mi

pueblo, que vendrán a unirse a la nación de las

tribus, para aprender sus caminos y su

sabiduría.

Y ésta es la Novena y última Señal: se hablará

de una gran morada en los cielos, sostenida en

el aire sobre la tierra, que caerá hacia ésta

con gran estrépito. Dicha morada aparecerá como

una estrella azul. Muy poco tiempo después de

la última señal, las ceremonias de mi pueblo

dejarán de celebrarse.

Estas son, pues, las Señales de la gran

destrucción que se aproxima. El mundo se

agitará sin cesar. El hombre blanco batallará

contra otros pueblos, en especial contra los


poseedores de las primeras luces de la

sabiduría. El resultado de la guerra será

terrible. Se verán muchísimas columnas de humo

blanco en el desierto, no lejos de aquí".

Young se dio cuenta en el acto de que el

anciano se refería a las pruebas atómicas.

− "Las hogueras causarán graves enfermedades y

una gran mortandad. Muchos de mi pueblo sabrán

reconocer las profecías y se pondrán a salvo.

Quienes vivan en los mismos lugares que mi

gente se salvarán también. Porque todo quedará

destruido y habrá mucho que reparar. Y poco

después, muy poco tiempo después, Pahana

regresará, trayendo consigo el amanecer del

Quinto Mundo. Plantará la semilla de su

sabiduría en el corazón de los hombres, tal

como ya actualmente se está sembrando alguna. Y

todo ello hará más hacedera la andadura hasta

la aparición del Quinto Mundo.

Solo que Pluma Blanca no lo verá. Es viejo y se

está muriendo. Usted, acaso usted sí que llegue

a verlo. Con el tiempo..."

La voz del anciano se hizo inaudible, y el

silencio se adueño del automóvil. Pronto

llegaron al punto de destino. Pluma Blanca le

indicó dónde quería apearse. Young detuvo el

coche junto a una esquina, aguardó a que el

anciano bajara y le vio desaparecer lentamente

calle abajo. Luego, continuó su viaje. Nunca

volvió a ver al anciano.

Las primeras seis profecías se cumplieron

sistemáticamente. Son claras y contundentes. No

dejan lugar a dudas, o a una doble

interpretación. Pero veamos los últimos tres:

En la séptima, "el mar se vuelve negro, y

muchos seres vivos morirán a causa de ello ".

Hoy asistimos al degradante espectáculo del

derrame de petróleo en los mares. La imagen del

pingüino o del pato cubiertos de petróleo han

dado la vuelta al mundo.

Sin embargo, esto es sólo el principio del

cumplimiento de esta profecía. Una

contaminación mucho más grande le aguarda a

nuestros mares, y tiene que ver con la profecía

de San Juan en Apocalipsis 8:8: " El segundo

ángel tocó la trompeta, y como una gran montaña

ardiendo en fuego fue precipitada en el mar; y
la tercera parte del mar se convirtió en


sangre", y continúa en el V. 9: "Y murió la

tercera parte de los seres vivientes que

estaban en el mar, y la tercera parte de los

mares fue destruida".

En la octava profecía, "muchos jóvenes vuelven

a una vida natural para aprender sabiduría ",

algunos relacionan esto con el movimiento

Hippie de la década del ´70, cuando muchos

estudiantes se iban a vivir al campo en grupos.

Pero yo no estoy de acuerdo con esta

interpretación. Me inclino más por una

interpretación que engloba las distintas

profecías bíblicas que tienen que ver con el

"arrebatamiento", profecías americanas de otras

tribus que auró el "regreso a la naturaleza ".

Y las profecías de los psíquicos modernos que

afirman que antes de que se desencadenen los

grandes cataclismos, personas de todo el mundo

comenzarán a distanciarse, los de mentalidad

positiva sentirán un impulso infrenable de

dirigirse hacia "zonas seguras", mientras los

de mentalidad negativa se agolparán en las

"zonas peligrosas".

La 8° profecía es la preparación para el

cumplimiento de la 9°. Una vez a salvo las

personas de conciencia positiva, vendría un

gran cataclismo "desde los cielos".

Una interpretación aberrante de esta profecía

es aquella que pone a la base aerospacial

"SKYLAB " como protagonista de estos hechos.

Cuando en 1979 la base cayó desperdigándose

sobre Australia, muchos vieron en este hecho el

cumplimiento de la profecía Hopi. Pero lo que

caerá del cielo será como dice al Apocalipsis

al referirse a la estrella "Ajenjo"

(Apocalipsis 8: 10−11). Producirá muerte y

espanto, será como "una gran antorcha" ("una

gran montaña de fuego", dicen los Hopi). La

base "SKYLAB" no destruyó nada, pues cayó en el

desierto. zSerá un meteorito?

Creo que estamos viendo el comienzo de la 7°

profecía. Mientras tanto, como dice en el

Apocalipsis: " Bienaventurado el que lee, y los

que oyen las palabras de esta profecía, y

guardan las cosas en ella escritas; porque el

tiempo está cerca" (Apocalipsis 1:3).

Más información en: Jochmans, J. R., "Los

truenos que arrasarán el mundo". Barcelona:

Martínez Roca, 1982.


 

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