sábado, 14 de mayo de 2011


Artículo escrito por Andreas Faber Kaiser, estudioso español, donde nos relata sin dejar lugar a dudas que seres del espacio han estado en la Tierra hace miles de años..... El mismo esta trascripto textualmente de la Revista 2001, nº21, Abril 1970.
Pasando revista cronológica a los fenómenos relacionados en el pasado con los que hoy llamamos "OVNIS", con todo lo que roza el tema general de aquellas manifestaciones que el profesor Alvial calificara tan acertadamente de "fenómenos por explicar", y que siguen constituyendo en nuestros días una serie mucho más larga y compleja de lo que el vulgo suele admitir, podemos apreciar, si prestamos cierta atención a la estadística comparativa, que la época comprendida entre los 10.000 y los 13.000 años anteriores a nuestros días, debió ser muy fecunda en contactos con "algo extraterrestre". Un primer vistazo aporta la relación que paso a detallar; un estudio más completo e incisivo proporcionaría más pruebas y más datos. Es una tarea que cualquier lector interesado y observador puede proponerse -siempre que disponga de algunas horas libres-, y que puede constituir uno de tantos puntos de partida para enfocar el tema de los OVNIS.
CARTOGRAFÍA EXTRATERRESTRE
Materia conocida son los mapas de Piri Reis, entregados por un oficial de marina turco, a mediados del siglo XIX, a la Library of Congress estadounidense. Estos mapas -los más recientes datan de la época de Colón- son copia de otros más antiguos.- En 1952. un gran especialista en cartografía, Arlington H. Mallery comienza a estudiarlos. Consulta al cartógrafo oficial Walteri, el cual comprueba, trasladando los mapas a un globo terráqueo moderno que son exactos, incluyendo las Américas y el Atlántico. Sometido el informe de los mapas al comité del año geofísico, en 1955, éste lo pasa al padre Daniel Lineham jesuita, director del Observatorio de Weston y responsable de la cartografía de la Marina norteamericana, quien decide que el relieve de América del Norte, los emplazamientos de los lagos y montañas del Canadá, el trazado de las costas del extremo norte del continente y el relieve de la Antártida –cubierta por los hielos y a duras penas conocida para nuestros instrumentos de medición- son correctos. "¿Serán copias de mapas todavía más antiguos? ¿Habrán sido trazados partiendo de observaciones hechas a bordo de una nave volante o espacial? ¿O serán notas tomadas por visitantes venidos de Fuera?".
Esas preguntas se las plantean Louis Pauwels y Jacques Bergier en su interesante "Retorno de los Brujos", recordándonos a continuación que el Popul Vult, libro sagrado de los quichés, habla de una civilización infinitamente antigua que conocía las nebulosas y todo el sistema solar, los cuatro rincones del horizonte, los cuatro puntos del arco del cielo y la cara redonda (!) de la Tierra. Esta redondez de la Tierra también nos la recuerda Erich von Dániken ("Erinnerungen an die Zukunft", Econ-Verlag, Düsseldorf 1968) al hablarnos de los últimos trabajos del profesor Charles H. Hapgood y del matemático Richard W. Strachan, que prueban, comparando los mapas de Piri Reís con fotografías de la Tierra tomadas desde satélites. que los originales de estos mapas habían sido tomados desde considerable altura, sobre la vertical de El Cairo (adviértase a título de curiosidad -¿únicamente?- que más tarde se emplazarán aquí las famosas y enigmáticas pirámides).
Cuanto más alejados de este punto se encuentran, más desfigurados se nos presentan -en consonancia con su mayor o menor distancia del mismo- los trazos de los mapas. El motivo debe buscarse precisamente en la redondez de la Tierra. El mismo Dániken nos da una fecha, en un artículo publicado por el semanario alemán Stern: “los mapas de Piri Reís reproducen islas del Mediterráneo que existieron hace 10.000 años”. Hoy están a 180 metros de profundidad. Esta fecha también la aporta Antonio Ribera: " ... en algunas zonas limitadas el perfil costero no se correspondía con el que muestran los mapas modernos, pero fue precisamente este hecho el que más sorprendió a Mr. Mallery, pues el había estudiado algunas de estas zonas en sus anteriores investigaciones y sabía que se trataba de lugares donde la línea costera había sufrido cambios y alteraciones por diversas causas (acarreos fluviales en los deltas, por ejemplo). En otras palabras: los extraños mapas mostraban cuál había sido la costa y su perfil entre siete y diez mil años atrás..." (El Gran Enigma de los Platillos Volantes, Pomaire, Barcelona 1966).
LOS HIJOS DEL SOL
Sobre la losa sepulcral de Palenque, objeto de otro articulo, advertimos en el libro "Platillos Volantes en la Antigüedad" de Eugenio Danyans (Pomaire, Barcelona 1967) y en el apartado que dedica al estudio de la misma el título de: "UNA ASTRONAVE DE HACE 10.000 AÑOS". El que la losa de Palenque constituye la representación de una astronave creo que es ya del dominio de todos, y no me parece necesario detenerme en este punto. De Palenque podemos saltar a Tiahuanaco uno de los centros de más clara influencia extraterrestre en la Antigüedad, con su famosa "Puerta del Sol”, Identificada como calendario de Venus por el físico ruso Alexander Kazatsev, director del servicio de cohetes del Instituto Astronáutico de Moscú. Interesantes son las leyendas que relacionan las ruinas de Tiahuanaco con el pueblo Kon-Tiki Viracocha e interesante la de los "Hijos del Sol". Tradiciones andinas refieren que hace miles de años una nave del espacio dorada, más brillante que el Sol, fue a posarse cerca del lago Titicaca. Erich von Dániken nos hace notar aquí que Oriana, venida en la nave, llegó con la misión de convertirse en "madre de la Tierra", y tuvo 70 hijos "terrestres", volviendo a partir luego rumbo a las estrellas: en ello ve un indicio de cruce con razas extraterrestres, indicios que también se encuentran en el primer libro de Moisés, en los textos de Qumram concretamente en el rollo de Lamech, padre de Noé, etc, etc.
Podríamos hablar largo y tendido de Tiahuanaco... Lo que nos interesa aquí es que el profesor Jirof, especialista en culturas antiguas, observa que Bellamy "(Built before the flood - The problem of Tiahuanaco”), entre otros arqueólogos, estima que el calendario de Tiahuanaco es el más antiguo de la Tierra: se calcula que la Puerta del Sol fue construida hace unos doce mil años. El prestigioso Tiahuanacólogo Posnanski cita 10.000 - 12.000 años. Los autores de "El retorno de los Brujos", hablando de la altiplanicie de Bolivia y del Perú, afirman que el "método de establecer la antigüedad por medio de radio-carbono revela la presencia humana hace unos nueve mil años. Algunas precisiones recientes nos inclinan a pensar que allí vivían hombres hace 30.000 años”. En "Erinnerungen an die Zukunft" leemos que en Marcahuasi se han encontrado dibujos de animales que hace 10.000 años no existían en Sudamérica (camellos y leones).

Pasemos de aquí al África, al Sahara, a Tassili-n-Ajjer, y leamos en el diario ABC de Madrid del 13 de enero de 1969, en entrevista de Carlos Murciano y en boca de Marius Lleget:
C. M.: -Algún testimonio de la Antigüedad.
M. LI.: -Yo me quedaría con el "cosmonauta" del Sahara en el Tassili-n-Aijer, en la ondulación de terreno conocida por “Jabbaren”,que en lengua tuareg significa "Los Gigantes".

EL GRAN DIOS MARCIANO
Fue el francés Lothe el que descubrió aquellas misteriosas pinturas rupestres (que datan de ocho a diez mil años antes de nuestra era), parte de las cuales representan a unos seres gigantescos que se asemejan de modo extraordinario a otros tantos cosmonautas enfundados en sus escafandras. El mayor mide seis metros de altura (y se trata de una figura incompleta o sea sin extremidades inferiores), lo qué indujo a Lothe a bautizarlo con el nombre de “Le Grand Dieu Martien". La misma fecha nos señala Danyans, también en entrevista con Carlos Murciano: “... y el "cosmonauta" del Sahara o “gran dios marciano" de Tassili-n-Ajjer, pintura rupestre con doce mil años de antigüedad” y en su libro ya citado”... que en lengua tuareg significa "Los Gigantes", y cuya antiguedad se remonta a 10.000 o 12.000 años”.
UNA ISLA VOLANTE
En el libro de J. Mallas "Misterios de las Civilizaciones Muertas- (Telstar, Barcelona 1968), leemos: "Siguiendo el meridiano 35, algo más el Este de Jerusalén, encontraremos situada Jericó. No sólo la actual, sino la que más nos Interesa aquí: la prehistórica... ¡con la torre más antigua del mundo!. Fue construida hace unos 10.000 años". Dániken también se interesa por Jericó, aportando la misma fecha, y subrayando la presencia de unas piezas modeladas en yeso, cuando, según él, este pueblo no conocía la alfarería y también presencia de una serie de casas redondas, con muros juntados en su parte superior a modo de cúpula. Afirma que mediante el C-14 se ha podido establecer una antiguedad de 10.400 años, y que estos datos sumamente científicos coinciden con los datos proporcionados por los sacerdotes egipcios. Estos decían que sus antepasados-sacerdotes hablan ejercido su sacerdocio hace más de 11.000 años. ¿Casualidad también? -se pregunta Dániken. Herodoto, en el libro segundo de sus Historias refiere que en Tebas los sacerdotes le habían mostrado 341 estatuas colosales, cada una de las cuales representaba una generación sacerdotal, desde hace 11.340 años, y que antes de estas 341 generaciones, los dioses moraban entre los hombres, y que durante estos 11.340 años, o sea durante las 341 generaciones representadas por las estatuas, no había vuelto a morar ningún dios con figura humana entre ellos. Recordemos para esta fecha y para este lugar los mapas de Piri Reís... El tema de Heródoto también lo estudia. por ejemplo, Denis Saurat en su "AtlántIda" (Mateu, Barcelona 1962).
El escritor científico, profesor de Física y Matemáticas en Armenia, Manuel Agrest, de la Academia de Ciencias de Moscú, hizo un interesantísimo estudio sobre la visita de extraterrestres en el pasado, publicado por la "Literaturnaja Gazeta" en febrero de 1960. Agrest afirma que la Tierra fue visitada hace unos 10.000 años por visitantes acaso procedentes de las estrellas, y cita los conocimientos científicos de los pueblos antiguos, por ejemplo los sumerios, que conocían los dos satélites de Marte, oficialmente no descubiertos hasta 1877 por Asaph Hall y que también cita Jonathan Swift en su "Viaje a Laputra", dando los parámetros de los dos satélites con sorprendente exactitud, y citando la fuente de su Información: los tripulantes de una isla volante de propulsión magnética. Dániken hace notar que en Tepe Asiab se han encontrado tumbas, figuras y herramientas de 13.000 años de antigüedad. El profesor Agrest subraya la Importancia de las gigantescas terrazas de Baalbeck, en las montañas del Antilíbano con bloques que pesan más de mil toneladas y que la técnica moderna no podría levantar ni transportar (Ribera, "Proceso a los OVNI", Dopesa, Barcelona 1969). Agrest afirma que estas terrazas fueron un monumento dejado a su paso por los extraterrestres, y las interpreta como pistas de despegue o aterrizaje, comparándolas Dániken con las pistas de Nazca, en el Perú. Después de hablar de Agrest y Baalbeck, Eugenio Danyans se pregunta: ¿Cómo es posible que tribus de pastores de hace diez mil o quince mil años... manejaran conocimientos astronómicos prodigiosos... ?"
Se suceden los interrogantes y una historia -no convencional- busca la respuesta. Hundida entre milenios, yacente en quién sabe que fuentes no descubiertas todavía, la explicación aguarda. Mientras tanto, lo maravilloso continúa allí, bajo las propias narices de la especie humana, esperando quién sabe qué minuto para salir a luz. 
ANDREAS FABER KAISER

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