jueves, 10 de noviembre de 2011



CARACTERISTICAS DE LOS POLIOLES
               Sor     Man     Iso            Mal            Lac            Xil 

Dulzor (Azúcar
normal=1)      0,6     0,5     0,45-0,65      0,9            0,3-0,4        0,7-1
 
Sabor          fresco  fresco  lig. fresco    lig. fresco    fresco         muy fresco
 
Efecto                 muy
laxante        alto    alto    medio          bajo           alto           alto
 
¿Produce            muy
caries?        poco    no      no             no             no             anti-caries
 
Requerimiento
de insulina    no      no      bajo           alto (*)       no             bajo 
_________________________________
Sor : Sorbitol
Man : Manitol
Iso : Isomaltilol
Mal : Maltilol
Lac : Lactilol
Xil : Xilitol

(*) Similar al de la glucosa




CARACTERISTICAS DE LOS EDULCORANTES INTENSIVOS
               Ace            Asp     Ci      Sac     Tau            Neo
 
Ingesta máxima
diaria aconsejada
(mg/kg peso
corporal)      0-15           0-40    0-11    0-5     -              0-5
 
Dulzor (azúcar
normal=1)      200            160-220 30-40   300-600 2.000-2.500    250
 
¿Produce
caries?        anti-caries    a-c     no      a-c     no             no
 
Calorías por unidad
de dulzor      0              0,02    0       0       0,002          0,001
 
Coste relativo
(1 kg de
azúcar=100)    58             43      9       2       sin datos      24

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FUENTE : ANS, 1999. Vol. 6, nº 2 pp. 54-58.

Los pretendidos problemas

Como ha quedado dicho, tarde o temprano acaban por aparecer publicaciones de diverso signo que intentan poner en la picota a los edulcorantes artificiales. Y el aspartamo no iba a ser una excepción, aunque lo cierto es que peor lo pasó -y aun sigue pasándolo- la sacarina. En estos casos resulta muy difícil separar el grano de la paja a la hora de rastrear todos los estudios mínimamente solventes que se han realizado sobre el aspartamo (unos 200). Lo único que suelen tener en común es la afirmación de que, dentro de unos límites, ni el aspartamo, ni la sacarina, ni el ciclamato, ni el sorbitol, por citar sólo algunos, producen efectos perjudiciales. A la vista del conjunto de estudios revisados cabe esperar que el próximo edulcorante artificial "maldito" será la sucralosa, la casi recién aparecida molécula en este particular subsector de la alimentación. La sucralosa, aprobada por la FDA en abril del pasado año, es 600 veces más dulce que el azúcar normal (Grenby TH. Progress in Sweeteners. Elsevier Applied Science. London&New York) y quiere llegar a dominar el sector de las bebidas refrescantes (Hollingsworth P. Sucralose approval sweetens low-cal market. Food Tech. 1998; 52:34).
Pero, ¿qué es, químicamente, el aspartamo? No otra cosa que el resultado de "acoplar" dos moléculas de sendos aminoácidos (o sea, de los mismos elementos simples que forman las proteínas). Concretamente el ácido aspártico y la fenilalanina. Cabe hablar, por tanto, de un dipéptido, concretamente el éster metílico de la l-aspartil-l-fenilalanina.
Tan pronto comenzó a comercializarse, en 1981, en los Estados Unidos, y también antes, aparecieron diversos estudios contrarios a su uso, insistiendo muchos de ellos en el hecho de que producía tumores cerebrales en ratas y otros animales de laboratorio. Se inició así una agria polémica que llegó incluso a la FDA, quien si hoy decía blanco, mañana decía negro. Finalmente se autorizó su uso (con los límites antedichos, ver tablas) tanto en los EE.UU. como en la Unión Europea y muchos otros países (unos 90 actualmente). La tempestad pareció amainar. Había comenzado hace como unos 25 años, o quizás antes.
Curiosamente, lo que no pudieron conseguir las campañas contra el aspartamo -como la actual, nacida en los EE.UU. en base a un documento con firma falsa y nombres y hechos inventados en su mayoria- casi lo consiguió la veterana sacarina. En efecto: el aspartamo pierde casi todo su poder edulcorante cuando está prolongadamente en contacto con agua o con calor, debido a la hidrolización del dipéptido. Por tanto, para conservas y alimentos preparados, la sacarina le supera. En cambio, el aspartamo es actualmente el líder en las bebidas refrescantes, en donde puede presentarse acompañado de otros edulcorantes. Domina, también, el subsector de los "edulcorantes de mesa", casi siempre con el nombre comercial de "NutraSweet".
Las dudas y recelos que se han comprobado científicamente nacen del hecho que de, a diferencia de otros "edulcorantes intensivos" como la sacarina o el ciclamato, que no son totalmente metabolizados en el organismo humano, el aspartamo sí lo es, hidrolizándose en el intestino y produciendo metanol ("alcohol de quemar" que dicen los documentos contrarios al aspartamo), ácido aspártico y fenilalanina. El ácido aspártico así liberado no tiene efecto indeseable alguno. En cambio, la fenilalanina resulta ser más sospechosa, al decir de ciertos investigadores. En este sentido, algunos estudios (como el de Richard Wurtman, del MIT) alertan sobre tal posibilidad. Otros dan por supuesto que la fenilalanina procedente de la hidrolización del aspartamo puede provocar migraña en individuos predispuestos (Leira R, Rodríguez R. Dieta y migraña. Rev. Neurol 1996; 4: 534-8) e, incluso, interaccionar con la l-dopa que se suministra como medicamento a los afectados de parkinsonismo, inhibiendo su acción. Por lo que concierne a la primera posibilidad todo indica que sólo es cierto en ingestas elevadas de aspartamo. Respecto de lo segundo, en ningún momento se ha podido verificar la sospecha inicial (Karstaedt PJ, Pincus JH. Aspartame use in Parkinson's disease. Neurology 1993; 43 611-613).
Por su parte, hay algo que debe tenerse también en cuenta: en la actualidad, el aspartamo es consumido de manera habitual, bajo diversas presentaciones y usos, por unos 250 millones de personas en todo el mundo, sin que una búsqueda bibliográfica exhaustiva en las revistas médicas indique ninguna patología asociada. En su casi totalidad, recuerdan que la posible malignidad aparecería tras una ingesta muy elevada. En realidad, no podía ser de otra manera: el metanol, el ácido aspártico y la fenilalanina que produce en el organismo el aspartamo, se encuentran también -y con frecuencia en mayor cantidad- en muchos alimentos de una dieta convencional. Por ejemplo: la leche contiene, a igualdad de volumen, cinco veces más fenilalanina y once veces más ácido aspártico que un refresco edulcorado con aspartamo. Por su parte, la cantidad de metanol que resulta del aspartamo contenido en ese refresco es el mismo que el presente en un plátano, y la mitad aproximadamente del que se ingiere con un vaso de zumo de tomate. En otras palabras: el organismo humano tolera ciertas cantidades de metanol, en virtud de esta secuencia bioquímica:
metanol --> formaldehido --> ácido fórmico --> salida del organismo como CO 2 y agua.
Si el proceso no se fuerza en demasía con dosis exageradas de aspartamo, nada hay que temer. Es ilustrativo indicar que para que apareciera peligro para salud, un individuo debería beber, de un tirón o en un breve lapso de tiempo, entre 600 y 1.700 latas de 33 cl de bebida edulcorada con aspartamo (en función del contenido de este edulcorante en la bebida), lo que se considera obviamente imposible.

Precauciones en enfermos

Aparte estar contraindicada la ingesta de aspartamo en niños menores de 3 años, como ya se indicó, también lo está, de manera rotunda, en las personas afectadas por fenilcetonuria. Por ello los alimentos y bebidas que contienen aquel edulcorante, siquiera sea en bajas dosis y mezclado con otros, deben advertir obligatoriamente de ello con leyendas como "Contiene una fuente de fenilalanina", "Contraindicado para fenilcetonúricos" o similares, No hay más contraindicaciones de uso, de manera que los diabéticos, sean de tipo I (insulinodependientes) o de tipo II (no insulinodependientes) pueden utilizar el aspartamo, al igual que los afectados por esclerosis múltiple. A este respecto, cabe decir que en algunos de los escritos que periódicamente circulan entre la población, se indica que la American Diabetes Association (ADA) recomienda a los diabéticos no usar aspartamo, cuando lo cierto es todo lo contrario: el 9 de febrero del presente año, la ADA hacía público un documento en el que, saliendo al paso del uso espúreo de su nombre, indicaba que la ingesta de aspartamo no presenta ningún problema para personas diabéticas. En el caso de los afectados por esclerosis múltiple sucede otro tanto: la correspondiente asociación norteamericana -también citada indebidamente en los panfletos- informa de la falsedad de lo que refieren estos y su relación con la presentación o agravamiento de la esclerosis.

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