jueves, 17 de noviembre de 2011

Planos Supersensoriales de Existencia


En los capítulos anteriores fueron presentadas breves nociones generales de algunas de las enseñanzas de la Sabiduría Antigua referente a la Evolución y al Universo como "la escuela de la experiencia," a fin de mostrar la posición del hombre en un esquema general. Numerosas preguntas se presentan naturalmente por sí solas en esa conexión.



¿Cómo puede ser el Universo un organismo viviente? ¿Dónde están los vínculos que conectan las vidas individuales con la Vida Única?



¿Cómo están conectados los efectos con sus causas cuando no hay conexión visible en el mundo exterior?



El centro de conciencia de cada entidad, o Mónada, que mora durante su vida terrenal en el cuerpo físico, ¿Cómo puede sobrevivir después de la muerte de ese cuerpo, y cuál es la naturaleza de su existencia en el intervalo entre dos encarnaciones físicas?



Las respuestas a estas preguntas, de acuerdo a la Sabiduría Antigua, es que el mundo físico en el cual vivimos, es solamente uno de los muchos y diferentes "planos" o niveles, o secciones representativas de la conciencia que existen en la Naturaleza. Todos esos otros planos o mundos coexisten y están interpenetrados unos con otros y con nuestro mundo físico, así como el agua penetra una esponja, o como un gas puede filtrarse y ser absorbido por un liquido. Existen otros estados de conciencia diferentes al plano físico al que estamos familiarizados, que corresponden a esos planos ocultos e invisibles.



Así como el hombre tiene un equipo de sentidos físicos para contactar el plano físico, así también el hombre tiene otros sentidos ocultos para hacer contacto con los planos ocultos e invisibles de la Naturaleza. Como quiera, en la mayoría de los hombres, esos sentidos ocultos están todavía dormidos o inactivos.



En esos planos ocultos e invisibles es que las Mónadas existen cuando no están encarnadas en el plano físico, y es en ese mundo oculto e invisible que debemos buscar las fuerzas, energías y "mecanismos" que nos son necesarios para explicarnos lo que tanto sucede en el mundo externo y visible.



Esos mundos ocultos son los de las causas, mientras que el mundo exterior es el de los efectos.



La idea de los mundos invisibles no es familiar en el Occidente, y aquellos que sostienen que no existe nada que no pueda ser examinado por nuestros cinco sentidos, rechazarán de inmediato la idea, y la clasificarán como superstición o una creencia en lo "Supernatural."



La Sabiduría Antigua no admite "milagros" y nada "supernatural," sino que afirma lo contrario, que todo en la Naturaleza, ya sea visible o invisible, está sujeto a leyes naturales definidas. Pero también afirma que en el lado oculto de la Naturaleza existen otros mundos o planos de existencia que todavía son desconocidos para el hombre. Debido a que la materia de tales mundos está compuesta de una materia más etérea que la materia densa ordinaria, y debido a que vibra a diferentes niveles de frecuencias que la materia que conocemos, es por lo que no podemos sintonizarnos con ellos de una manera natural con nuestros sentidos, así como también no pueden "recoger" la señal, tal y como sucede cuando no podemos captar una estación de radio que está más allá del alcance de nuestro aparato receptor.



Por lo tanto, no podemos demostrar ni refutar la existencia de tales planos sobre la base de la evidencia que nos proveen nuestros sentidos. Un intento de hacer esto sería como tratar de demostrar la presencia o la ausencia de un gas por pasar un colador a través del gas. Estos mundos, que están mucho más allá del alcance de los sentidos corrientes del hombre, pueden ser llamados "extra-sensoriales" o "supersensoriales," pero de ninguna manera, supernaturales.



La idea de Mundos Ocultos nos sería menos extraña cuando nos detengamos a pensar y nos demos cuenta que existen cosas invisibles en nuestra propia naturaleza, y que cada día de nuestras vidas utilizamos y tratamos con facultades y fuerzas que nos son invisibles e intangibles, pero que de ninguna manera son irreales.



El centro de la conciencia en nosotros, el cual se autoidentifica como "yo soy yo y nadie más," esa entidad aprendiz y evolutiva, es invisible. Esa entidad está asociada con el cuerpo durante su vida física, se autoexpresa a través del cuerpo, pero ese centro de conciencia está oculto por sí mismo.



¿Cuánto podemos decir acerca del carácter, inteligencia y habilidades de un hombre si solamente observamos su apariencia externa? En la mayoría de los casos, casi nada; y si juzgamos a un hombre solamente por éso, con seguridad que cometeríamos errores muy serios. Si fuera posible determinar el carácter de un hombre por su apariencia exterior, estaríamos aptos de señalar a un criminal aún antes de que cometiera un crimen. Como quiera, ésto no puede ser cierto, porque el carácter pertenece a la parte oculta del hombre.



Los pensamientos y las ideas son realidades, porque afectan a los individuos y a toda la humanidad; sin embargo, nadie ha visto nunca un pensamiento. Entendimiento, solidaridad, amor, odio, todos ellos son energías poderosas que hacen actuar al hombre, ya sea para su bienestar o aflicción; sin embargo, son invisibles.



No vemos la vida que anima a un árbol, pero sabemos que la tiene, porque notamos la diferencia cuando el árbol se ha muerto. No vemos el proceso por el cual una planta toma material del suelo y lo cambia en el tejido delicado de una bella flor, pero vemos el resultado de este proceso cuando se abre ante nuestros ojos, No podemos ver el aire, y muchos otros gases también nos son invisibles. Las fuerzas de gravedad, magnetismo y electricidad no han sido nunca vistas, sino que son conocidas solamente a través de sus efectos.

La Limitación de Nuestros Sentidos

También y muy a menudo dejamos pasar por alto la realidad de que nuestros sentidos solamente tienen un rango limitado que nos da un cuadro incompleto aún del mismo mundo físico alrededor nuestro. Esto es ilustrado de una manera sorprendente al examinar el espectro electromagnético.



Cuando se hace pasar la luz solar a través de un prisma, obtenemos siete diferentes colores, cada uno causado por radiaciones de diferentes longitudes de onda. En un extremo del espectro o de la banda de colores, se encuentra la luz violeta, con longitudes de onda relativamente cortas; al otro extremo, se encuentra la luz roja con longitudes de onda de casi el doble de las de la luz violeta; y en medio de esos dos extremos están los otros colores, cada uno con su propia longitud de onda intermedia. Todas esas radiaciones pueden ser vistas por el ojo humano.



Pero el espectro electromagnético se extiende mucho más allá del espectro de la luz visible, a los dos extremos de las longitudes de ondas cortas y largas. Se sabe que las radiaciones varían en todo el trayecto, desde esas que tienen longitudes de onda apenas tan largas para que sean vistas por el ojo humano, hasta aquellas que son muchos millones de veces más largas. Igualmente se sabe de las radiaciones con longitudes de onda tan cortas que se requiere millones de ellas para igualar la más corta que es visible para el ojo humano. A medida que el conocimiento científico aumenta, el espectro electromagnético se extiende mucho más y más. Hasta lo que ahora sabemos, se puede extender infinitamente en las dos direcciones opuestas, y entre esta variedad infinita de radiaciones, el pequeño grupo que puede ser visto por el ojo humano forma solamente una pequeña parte infinitesimal.



Algunas radiaciones que no se pueden detectar por el ojo, se pueden percibir por nuestro sentido del tacto, mediante el calor que generan. Si fuéramos absolutamente ciegos, aún así estaríamos conscientes de esas radiaciones de calor, pero no podríamos sentir la luz con la que podríamos estar saturados. Si nuestros ojos fueran normales, pero careciéramos del tacto, reconoceríamos la luz, pero no estaríamos conscientes de la existencia de las radiaciones de calor que podrían estar cayéndonos encima.



Las placas fotográficas comunes son sensibles a la luz corriente, pero las placas han sido hechas de químicos que son sensibles al calor invisible y radiante. Una audiencia sentada en un cuarto con las luces apagadas, fue fotografiada por medio de estos rayos invisibles, algunas veces llamados "luz negra." La audiencia no vio ni sintió nada, tampoco fue capaz de detectar la presencia o ausencia de esos rayos, pero la fotografía resultante, que tuvo todas las apariencias de una foto corriente, demostró la presencia de ellos.



Los rayos X tienen la habilidad de penetrar cuerpos materiales. Objetos de acero sólido de un grosor de 10 cms ya han sido fotografiados a través de ellos. Pero quizá esto no sea tan sorprendente como cuando se nos dice por nuestros científicos que no existe algo que sea "materia sólida," porque lo que nos parece tan sólido no es más que espacio vacío, y que los átomos en la materia están relativamente tan lejos unos de otros como las estrellas lo están en el espacio. Aún más, sabemos que los mismos átomos no son sólidos, sino que consisten de varias cargas de energía que se mueven unas alrededor de las otras a velocidades increíbles. Así, la materia que ante nuestro tacto y vista parecen ser sólidos, en realidad no son mayormente más que espacio vacío, y que la pequeña "substancia" que está en la materia es solamente de naturaleza eléctrica. Esto es algo de lo que nuestros sentidos, por sí solos, han fallado de informarnos.



Ciertas rocas, las cuales en la luz del día no parecen ser diferentes de esas que se encuentran en cualquier terreno, o en una cantera, son sensibles a las radiaciones ultravioletas. Si estas rocas se colocan en un cuarto obscuro y se exponen a rayos ultravioletas, que son también invisibles, las rocas, aunque no se calientan, parecen brillar y volverse transparentes, aparentemente exponiendo el interior de ellas, y de esta manera, parecieran estar iluminadas de diferentes y de los más bellos de los colores. Esas radiaciones parecen capaces de penetrar el interior de la roca sólida, y al pasar a través de ellas, producen un cambio en las rocas; esas radiaciones se autotransforman en visibles dentro del rango de la visión humana. Iluminadas por esta luz invisible, esas rocas aparentemente monótonas, despliegan un aspecto de belleza insospechada.



Uno no puede dejar de especular en que tierra de ensueño y belleza este mundo podría convertirse, si nuestros ojos fueran capaces de ver mediante radiaciones ultravioletas en lugar de luz solar normal.



El gato y la lechuza tienen ojos con un rango de visión diferente al del hombre. Ellos "ven en la obscuridad." En otras palabras, los ojos de ellos son sensibles a algunas de las radiaciones que son invisibles para nosotros. Así que, lo que es obscuridad para nosotros, es luz para ellos. Esto demuestra como aún ojos de materia física están construidos de tal manera que abarcan rangos diferentes de visibilidad.



Los rayos X, los cósmicos y los ultravioletas pueden penetrar y pasar a través de materia sólida. Podrían haber ojos construidos que sean capaces de seguir esos rayos, y de esta manera, poder ver a través de la substancia física como si fuera espacio vacío, tal y como nuestros ojos pueden ver a través del aire y el agua.



Señales de mensajes telefónicos se pueden enviar sobre la misma línea, al mismo tiempo, sin que se interfieran unas con otras, sencillamente por usar diferentes longitudes de onda al transmitirlas. Cuando hablamos, no somos conscientes de otras conversaciones mezclándose con la nuestra; sin embargo, al final, ellas están todas separadas y alcanzan su destino como si las otras no existieran.



El aire está constantemente lleno de ondas de radio de diversas longitudes; sin embargo, estamos completamente inconscientes de sus presencias hasta que hacemos que funcione nuestro aparato de radio. A medida que cambiamos estaciones alrededor del dial, oímos los programas más diversos que se emiten al mismo tiempo, pero que no se interfieren unos con otros, si el aparato está ajustado debidamente.



Las vibraciones de éter de muchas longitudes de onda diferentes, pueden interpenetrarse unas con otras, y coexistir en el mismo espacio sin interferirse mutuamente, y sin hacer ninguna impresión en los sentidos humanos.



Las vibraciones en el aire las percibimos como ondas de sonido, pero nuestros oídos, así como nuestros ojos, están limitados en su capacidad para registrarlas. Hay sondas sonoras de tono demasiado bajo, y otras, de tono demasiado alto, para que el oído humano las pueda registrar.



Nuestros sentidos del tacto, del gusto y del olfato relativamente parecen menos evolucionados que los de la vista y el oído, y nos dicen muy poco del mundo en el que vivimos.



Nuestros sentidos, en los cuales dependemos en nuestro contacto con el mundo físico, son como ventanas a través de las cuales podemos mirar hacia fuera y observar el mundo alrededor nuestro, pero son muy pequeñas, de espacio estrecho, pequeños "periscopios" que nos permiten solamente ver una pequeña parte del mundo fenomenal en el que vivimos. Mediante diversos dispositivos mecánicos y eléctricos, hemos sido capaces de extender considerablemente nuestro campo de visión. Como sea, y aún con estas ayudas, el cuadro que nuestros sentidos nos dan es muy incompleto. Lo que yace más allá del alcance de esos mecanismos es un territorio desconocido para nosotros.



Sin embargo, nuestro conocimiento actual es suficiente para demostrar que existe un lado oculto de la Naturaleza. Está oculto debido a las limitaciones de nuestros sentidos, no porque no existe.

El Mundo Mental

Existe un mundo invisible del cual estamos conscientes cada momento del día, pero está tan cercano a nosotros que no notamos su existencia. Estamos aquí y ahora, llevando una existencia doble, la física y externa, y la oculta e invisible, la de pensamientos y sentimientos. La vida externa y visible la compartimos con nuestros prójimos, pero nuestra vida mental interior está cubierta detrás de una cortina, y es solamente conocida por la persona que la vive.



Sabemos que muchos de nuestros pensamientos son estimulados por sucesos del mundo exterior que atraen nuestra atención, pero también sabemos que los pensamientos a menudo "nos llegan" sin ningún estímulo externo. Lo mismo es cierto acerca de las disposiciones de ánimo y de los sentimientos.



¿De dónde provienen? Sabemos que la atmósfera de aire en que vivimos es también una atmósfera de pensamientos y sentimientos; ¿Y cómo podríamos estar conscientes de ellos? Seguramente porque tenemos un "equipo receptor" oculto que responde a este tipo de vibración. ¿Y cómo es que sabemos que, aún nuestros propios pensamientos, sin nosotros darnos cuenta, están siendo difundidos dentro de esa misma atmósfera para que sean recogidos por otro individuo, a quien ellos puedan atraer?



Es de esta manera en la que podemos enviar y recibir pensamientos, pero ello es efectuado inconscientemente. Todavía no hemos aprendido como comunicarnos directamente desde nuestra propia esfera mental hacia la de otra persona. Si queremos intercambiar ideas con otros, debemos hacer uso del cuerpo físico para ese propósito, y autoexpresarnos por vía oral o por escrito.



Debemos admitir que, aunque todos estamos activos en este mundo mental, todavía entendemos muy poquito acerca de él, aunque la proposición funciona bien con nuestro conocimiento de otros aspectos de la Naturaleza. Las energías físicas existen, las cuales tienen un mundo material en las que trabajan. Las energías mentales existen; ¿Por qué no habría de haber un mundo mental, con su correspondiente substancia mental, para que puedan funcionar?



Todo en la Naturaleza es energía en alguna forma. Las energías físicas tienen su "espectro" o escala de vibración dentro de la cual pueden ser registradas. ¿No puede haber otro espectro que abarque energías de una naturaleza más refinada, con porcentajes de vibración completamente diferentes del que ya conocemos, talvez en otra "dimensión," o a través de algún otro medio? ¿No puede ser posible que algún día se encuentre un lugar donde ese "espectro" de energía mental funcione?



Los científicos ya descubrieron que los órganos del cuerpo humano, especialmente el corazón y el cerebro, emiten radiaciones que pueden ser registradas por medio de aparatos diseñados para ello. Se conoce que las radiaciones emitidas por el cerebro varían con el sueño, con la conciencia, con la actividad mental, etc. Estos descubrimientos pueden ser los precursores de otros que puedan revelar la existencia de aún más refinadas energías mentales dentro del organismo humano. Pero la probabilidad es que las energías mentales son demasiado sutiles para que sean detectadas por cualquier aparato que pueda construirse. Puede ser que tengamos que esperar por una prueba final hasta que por nosotros mismos desarrollemos nuestros sentidos ocultos y aprendamos como saber usarlos.



Se sabe que el hombre, aún el de tipo intelectual, usa solo una insignificante fracción de la capacidad de su cerebro. Por lo tanto, bien cabría la posibilidad de que el hombre pueda tener sentidos ocultos, los cuales podrían tener su equivalente o su sede en la parte que no se usa de su cerebro.



Nos parece que tenemos reconocimiento subconsciente de que usamos tales sentidos, porque cuando se nos explica una idea, y al principio no la entendemos, decimos: "No te entiendo," como si estuviéramos buscando en la obscuridad, tratando de sentir el contacto de alguien o de algo. Cuando finalmente entendemos, decimos: "Lo veo," como si estuviéramos usando un ojo oculto para ese propósito.

Percepción Extrasensorial

El fenómeno de lectura de la mente y la telepatía, o la transferencia de pensamientos a distancia sin ningún medio físico no se puede explicar satisfactoriamente, a menos que reconozcamos que el hombre está dotado con un equipo de sentidos u órganos ocultos que son, hasta cierto grado, controlados por la voluntad del hombre, y que pueden dirigirse para enviar y recibir pensamientos. El poder de utilizar conscientemente estas facultades y a voluntad no es propiedad del hombre común, por eso existe la tendencia natural de negar su existencia. Ya no se considera una señal de inteligencia ridiculizar una creencia de lectura mental y telepatía, porque estos fenómenos están demasiado bien documentados para que sean rechazados o "no tomarlos seriamente," quien quiera informarse por sí solo puede fácilmente averiguarlo.



Los individuos que poseen estas facultades se les considera dotados de "percepción extrasensorial," debido a que sus impresiones son recibidas sin la ayuda de los sentidos u órganos físicos. Como sea, pensamos instintivamente que ellos deben usar sentidos de algún tipo, porque a menudo los llamamos "sensibles." Debido a que estas facultades no son posesión de los individuos promedio, a ellos se les llama extraordinarios o supernormales, pero ellos no son supernaturales.



Un ejemplo impresionante de transferencia de pensamientos de mucho éxito a través de largas distancias se presenta con el experimento realizado entre Sir Hubert Wilkins, el explorador ártico, como transmisor, y su amigo, el señor Harold Sherman, como receptor. El primero estaba comprometido en una expedición hacia el área noroeste de Canadá y Alaska, mientras que el último estaba localizado en la ciudad de Nueva York, los dos lugares separados por más o menos 4 mil kms. La mayoría de las impresiones de Sherman de las actividades de Wilkins en el Ártico, fueron recibidas y registradas en el mismo día que sucedieron, y semanas antes de que Wilkins pudiera ser localizado para verificación. Los experimentos fueron conducidos tres veces a la semana durante un período de seis meses en el invierno de 1937-38. Los registros fueron guardados de tal forma que se excluye toda posibilidad de fraude, y fueron más tarde arregladas en columnas paralelas para comparar detalle por detalle las experiencias de Wilkins con las impresiones registradas por Sherman. Aunque el resultado no es 100% perfecto, sí demuestra un porcentaje verdadero y extraordinario de lecturas correctas. En un caso, el señor Sherman registra ver un incendio en una comunidad de Alaska en el preciso momento que sucedió. En otro ejemplo, él "ve" que una de las hélices del avión de Wilkins ha tenido un accidente, y que la hélice nueva que se ordenó, no tiene el paso correcto en las hojas. Muchos otros ejemplos similares están registrados. El experimento, que está completamente documentado, se describe en el libro



Pensamiento a través del Espacio (Creative Age Press, Inc., 11 East 44th St., New York City), el cual debería ser leído por quien tenga la más pequeña duda tocante a la realidad de la transferencia de pensamientos.



Otras experiencias en transferencia de pensamientos han sido dirigidas por el Dr. J. B. Rhine en la Universidad Duke, bajo condiciones estrictamente supervisadas, y se realizaron por un período de muchos años. El resultado varió con los sujetos individualmente examinados, pero como resultado de muchos miles de pruebas, el número promedio de aciertos para todos los sujetos, buenos o pobres, fue 6.5 cuando la posibilidad cierta como resultado habría sido 5. Con más sujetos talentosos, el marcador resultó repetidamente tan alto como 8, 9, 10, 11 cuando 5 habría sido una posibilidad como resultado, y 25, un marcador ideal.



Alguien logró un marcador ideal de 25 aciertos en 25 intentos. Esas pruebas, descritas por el Dr. Rhine en el libro Nuevas Fronteras de la Mente, debería leerlo quien se inclina a dudar de la realidad de la transferencia de pensamientos.



El éxito o fracaso en los experimentos de percepción extrasensorial depende del grado en el que los sentidos ocultos del individuo en quien se operan, estén desarrollados. Aún en los más notables, ellos apenas comienzan a funcionar, y es realmente sorprendente la cantidad de experimentos que han demostrado éxito. También se espera que muchos errores se cometan. Una criatura no aprende a caminar al primer intento.



¿Cómo podríamos explicar la telepatía, y cómo podríamos explicar el hecho de que "pensamientos nos vienen" aparentemente de la atmósfera, a menos que tengamos alguna clase de "equipo receptor" con alguna clase de antena, algún órgano interno oculto para recogerlos y dirigirlos hacia nuestra conciencia?



¿Usa el lector de mentes, sin saberlo él, un equipo de "ojos" ocultos u otros órganos, que no son hechos de substancia física ordinaria, sino de materia apropiada para el campo en que opera?



Los cinco sentidos corrientes no funcionan sin sus correspondientes órganos físicos. ¿No sería razonable, entonces, asumir que nuestras facultades ocultas deben tener también alguna clase de órganos ocultos a fin de funcionar? Y si tenemos órganos ocultos, ¿No deberían ser parte de un cuerpo oculto?



¿Es nuestra relación con nuestro cuerpo oculto la misma que la de una criatura con su pequeño cuerpo? Él yace en su cuna y mueve sus brazos y pies, y utiliza sus ojos para ver sus alrededores. Él es demasiado inmaduro para reflexionar sobre su situación. Él tiene un cuerpo y lo está utilizando hasta cierto punto, pero él todavía no es consciente del hecho de que tiene y utiliza su cuerpo.



¿Estamos ejerciendo nuestras facultades ocultas, así mismo haciendo uso de un cuerpo y de un aparato de sentidos ocultos antes de estar conscientes de su existencia? No sabemos lo que puede existir en las profundidades inexploradas de la Naturaleza. Casi todo yace dentro del rango de la posibilidad. En vista de los descubrimientos científicos ya efectuados, no parece sabio limitar las posibilidades del futuro. Lo que es conocimiento común hoy día, habría parecido especulación salvaje para nuestros antepasados.



No hay nada en nuestro conocimiento presente que entre en conflicto con la idea de lo oculto de la Naturaleza. Por todo lo que sabemos en lo contrario, puede muy bien existir mundos o planos completos de diferentes proporciones de vibración al nuestro, en los cuales pueden existir, vivir y moverse otros grupos de seres, a quienes no podríamos conocer, y quienes pueden estar no conscientes de nuestra existencia.



Una negación de la existencia posible de planos invisibles porque no los podemos ver, no tiene mejor base que la negación de la luz por un ciego, o la negación del sonido por un sordo.

Los Perfiles de Conciencia

Los Maestros de la Sabiduría Antigua, hombres cuya evolución se ha desarrollado más allá de las de los humanos corrientes, nos dicen que nuestro plano de conciencia es como un "corte" sencillo en el medio de un leño imaginario de longitud infinita; o como una octava en el medio de una escala infinita de conciencia, justamente como la octava de radiaciones que nos semeja la luz, y que constituye una pequeña fracción infinitesimal del espectro electromagnético.



También nos dicen que a ambos lados de nuestro "corte" existen otros cortes de conciencia, mayores e inferiores que la nuestra, y que es posible para quienes han desarrollado sus facultades ocultas cruzar las fronteras de esos otros planos. Para ellos, esos mundos ocultos son más reales que el mundo físico externo que conocemos. Ellos llaman "ilusión" a este mundo externo, en el sentido de que no es lo que aparenta ser. Para ellos, es un "mundo de sombras" con su materia que aparenta ser sólido, pero es tan poroso al grado que aparenta decir que casi no existe.



Los Maestros también nos dicen que es en estos mundos ocultos e invisibles en los que la conciencia del Hombre actúa, observa y experimenta, aunque en lo que a nuestro entendimiento se refiere, en estos mundos él está inconsciente por estar dormido, o muerto.



El hecho de que algunos puedan usar sus facultades ocultas hasta cierto grado, como se hace en el caso de la transferencia de pensamientos, nos indica que esas facultades están empezando a despertar de su estado latente, en el caso de pocos individuos. Cuando esas facultades estén completamente desarrolladas en nosotros, veremos los pensamientos en una forma tan clara como ahora vemos los objetos físicos.



La fase presente de la evolución del hombre requiere su existencia principalmente en los planos físico y mental, y su primera lección es aprender a como vivir en armonía con sus prójimos. Cuando notamos codicia, envidia y egoísmo que provocan a los individuos a que peleen unos con otros, se vuelve evidente que el hombre está muy lejos de haber aprendido la lección que su existencia presente le habría enseñado. Cuando vemos como los nuevos inventos, destinados para el beneficio de la humanidad, tales como el submarino, el avión, la energía atómica, etc., se han cambiado para propósitos destructivos, se vuelve claro para nosotros de que lo que el hombre necesita realmente no son nuevas fuerzas, ni nuevas facultades, sino la habilidad para utilizar las facultades que ya posee para su propio beneficio y el de sus prójimos.



El desarrollo prematuro de las facultades ocultas para unos pocos individuos, les daría una ventaja sobre sus prójimos. Con nuestro conocimiento de que el egoísmo de la naturaleza inferior del hombre es inherente, es seguro predecir que esas facultades, tarde o temprano, se usarían para propósitos egoístas para el propio beneficio de unos pocos en perjuicio de la mayoría de los demás.



También existen otros peligros muy reales conectados al desarrollo prematuro y artificial de las facultades psíquicas del hombre, incluyendo locura y un desequilibrio serio de la naturaleza psíquica y moral.



Es por esta razón que los Maestros Espirituales siempre han insistido en que el hombre debería cultivar primero sus facultades espirituales, tales como perdón, compasión, amor, etc., y aplicarlas en su vida diaria.



Cuando el hombre haya aprendido a vivir en armonía con sus prójimos y practique Hermandad en su diario vivir, sus facultades psíquicas ocultas se desarrollarán sin peligro y de una manera normal, tal y como nuestras facultades físicas y mentales lo hacen actualmente

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