viernes, 8 de octubre de 2010

"EL SENTIDO DE LA FE"


"Señor, ¿a quién vamos a ir?. Tú tienes palabra de vida eterna". (Juan: 6: 68

En el capítulo 6 de San Juan, Jesús aparece proclamando el discurso de pan de vida, después de la multiplicación de panes.  
"Jesús ofrece el alimento que necesita el corazón humano".
    Pues "estamos en una carrera de mendigar amor y afectos y a la vez nos angustiamos por ello".
"Cuantas búsquedas del mundo en posesiones, afectos, etc. nos han dejado finalmente con más hambre".
    El alimento que más necesitamos no está en algo sino en alguien que está más allá del mundo. "En su amor lo conquistó y golpea las puertas de nuestro corazón, CRISTO - JESÚS . Por eso él mismo se ofrece como alimento en el pan, para que "podamos comer la verdad que finalmente tarde o temprano tendrá que manifestar en cada uno de nosotros". Nos cuesta entender la conquista que ya alcanzó por nosotros, ni siquiera los Apóstoles la entendían, pero seguían con él. Pedro le decía:
  "Aunque no entendamos, aunque nos desorientes, aunque no veamos claro. ¿A quien vamos a ir?. Nadie puede darnos el amor que tu nos ofreces, tú tienes palabra de vida eterna".
  Aunque nos cueste, aunque no entendamos el amor - la entrega - voluntad en la fe, nos otorgará el espíritu necesario para poder quebrantarnos en espíritu y obtener de esta manera la vivencia del amor de Dios en nosotros.

"ORACIÓN DEL ESPÍRITU"

"Cristo en mí, otórgame la gracia de creer en ti, en mi espíritu, para que tu poder ahora me otorgue el alimento que necesito para ser feliz". "Dame fuerzas para no dejarme seducir por el mundo, que no me atrape la apariencia y el orgullo, sé que no puedo confiar en mi mente, por lo tanto que tu presencia en la fe "EN MI SEA" x3. Llega a lo profundo de mi corazón y líbrame de las trampas de mis emociones, me rindo a tus pies en mi propia Cristeidad".

"Dejo que mi fe me guíe en este momento de silencio interno, aparto todo pensamiento, sensación", pues "sé que nada de lo que existe en mí es capaz de reconocer plenamente tu presencia", por eso "te recibo Cristo Jesús en espíritu, que tu cuerpo luminoso y resucitado pueda ser experimentado en todo su esplendor en mí, que tu fuerza y poder infinito despierte con poder ahora en mí". "Jesús de Nazaret estás aquí, el mismo que caminaba por Galilea, sanaba, liberaba, expulsaba demonios, ahora lo haces conmigo. Cristo rompe toda cadena por la fuerza y poder de tu Sangre". "Que todo mal, que todo espíritu de enfermedad y de persecución espiritual sea expulsado ahora de mí".
  "Resisto al mal y lo expulso de mí"

"EN EL NOMBRE DE CRISTO JESÚS". x3
   "Tócame Galileo, pon tu mano de amor, recibo tu paz, te dejo mis cargas, en ti descanso".

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