martes, 21 de septiembre de 2010

El juicio del mono.

 La razón, si no está reñida con la espiritualidad, no puede ser 
     desestimada.   Cómo se explican que hace dos mil quinientos 
     años,  con  un  aparato  similar  al  sextante  actual,  un chino 
     haya calculado la circunferencia del planeta Tierra  en  40 mil
     kilómetros (similar a la medición actual por satélite) y  dos mil
     años  después  se pensara  que  el  planeta  era cúbico  como
     un dado o plano como una hoja de papel.  El retraso se logró
     mediante  una falsa  religión  que,  en lugar de espiritualista,
     era absolutista.  
     Este prólogo  da pie  a  una pequeña historia  de  la vida real, 
     donde una fe mal entendida se enfrentó a la ciencia.
     En  el  año  1925,   en   un   pequeño   pueblo  de  Tennessee,  
     Estados   Unidos,   llamado   Dayton,   un  profesor  enseñaba 
     biología  en el secundario del lugar.
     El hombre tenía  24 años  y se llamaba John Thomas Scopes.  
     A  comienzos  del  mes  de  julio  se  encontraba  explicando  
     la teoría  evolucionista  de  la  raza  humana  y  dos  policías 
     entraron  al  aula,  colocándose  contra  la  pared  del  fondo.  
     Scopes se perturbó  y le pidió a sus alumnos que se retiraran 
     del curso.   
     Los policías le pidieron al profesor  que los acompañe hasta 
     la  droguería  del pueblo.   En  el  lugar  se  encontraban  el 
     metodista George Rappalyea  y otras  personas importantes 
     de Dayton.
     Rappalyea  encaró  directamente  a  Scopes,   exclamando:  
     - Estuvimos  hablando  entre  nosotros   y   yo  expliqué  que 
     nadie  podía  explicar  biología  sin  enseñar  la  evolución.
     -  Así es - Scopes asintió, intrigado.
     Rappalyea  tomó  un  libro  de  uno  de  los estantes  de  la 
     droguería,   que   en  Dayton   también   funcionaba   como  
     almacén  de  ramos  generales,   y   le  preguntó  al   joven 
     profesor:  - ¿Es  este  el  libro  del cual enseñaba? -  Era  el 
     tomo de Biología Cívica, de Hunter.  
     Scopes asintió nuevamente.
     - Entonces  cometió  un  delito   -   le  dijeron   y   sin   más  
     aclaración,  lo  llevaron  a  la  prisión local.   John Scopes  
     estaba  atónito,  sin entender  el atropello.
     Era una historia reciente,   pues  a principios de 1925   los 
     parlamentarios  de Tennessee,  sancionaron  una ley  que  
     prohibía   la   enseñanza   de   la  evolución  natural,  una  
     teoría   desarrollada   por   Charles   Darwin   en  su   libro 
     "El   origen   de   las   especies".    O  sea,  para ellos   era 
     delito   decir   que    el   ser   humano    evolucionaba   de  
     especies  inferiores  y  que  el  chimpancé era el pariente 
     más cercano en la escala zoológica.
     Para  los  creyentes   eso   podía  llevar  a  "perversiones 
     morales",  pues  la   enseñanza  estaba  en contra  de  la 
     Biblia.  "Oficialmente",  el  hombre  fue  creado  por Dios 
     y siguió  por  los siglos  de los siglos  tal  como  es  en  la
     actualidad.
     El  joven  John Scopes  no  podía entender  su  situación, 
     pues estaba en prisión por  enseñar ciencia,  que era  su 
     trabajo.  Las autoridades  del  pueblo  consiguieron  que 
     asumiera   el  rol   de  fiscal   de  la   acusación   William 
     Jennings Bryan,  un fundamentalista religioso.  Hacía  30 
     años  que  Bryan  no  ejercía  el  derecho,  pero  tenía  el 
     antecedente  de  haber  sido  tres  veces  candidato  a  la 
     presidencia  de los  Estados Unidos.
     Cuando Bryan llegó a Dayton fue recibido con una banda 
     de  música   y  con  cánticos  religiosos.   Otros   portaban  
     carteles   que  decían:   "Scopes,  arderás en el infierno".
     Para la defensa se propuso primero al escritor  H.G.Wells, 
     pero éste no aceptó y luego apareció en escena Clarence 
     Darrow,  de 70 años,  el  abogado  más  famoso  del  país.  
     El  se  ocupó  de  la  defensa  de  Scopes.
     Bryan   calificó   al   juicio   como   "una  lucha   entre  la 
     evolución  y  la  cristiandad"  y  dijo que  Darrow  era  "el 
     mayor ateo" del país.
 
   
        Clarence  Darrow  y  William  Jennings  Bryan             frente  a  frente  durante  el  juicio.
  
     La   prensa   bautizó   el   caso   con  el  nombre   que  lo 
     identificaría  para   siempre:  "El  juicio  del  mono".
     Bryan  probó   con  el  testimonio   de   los  alumnos  que 
     Scopes enseñaba la  teoría de  Darwin  y  eso  constituía  
     una  violación  a la ley  de Tennessee.  Darrow  propuso  
     como  testigos   a  diversos  científicos,    los  que  dirían  
     que  la ley   era injusta,   pues   no  se podía  tomar  a la
     Biblia,  que es un texto religioso,  como si fuese  un libro 
     de ciencias.
     El  juez,   que  también   tenía   su  mente  atrofiada   por  
     el  fanatismo,  consideró  irrelevantes  las  declaraciones 
     de los científicos y rechazó algunos  de esos  testimonios  
     por  considerarlos  impertinentes.
     Pero  Darrow   derrotó  a  Bryan   en   su  propio  terreno,  
     llamándolo  a declarar  como el mayor experto en temas 
     bíblicos.
     - ¿Todo  debe  ser  interpretado  en  forma  literal  en  la 
     Biblia? - le preguntó Darrow.  - Así es - respondió Bryan. 
     Darrow le mostró una piedra,  inquiriendo:  - ¿Qué edad 
     cree  que tiene esta piedra?  La ciencia dice que puede 
     tener millones de años.
     -Tiene menos de 6.000  porque el obispo de Usher fijó la 
     fecha  de la  Creación  el 23  de octubre del  4004 a.C.  a 
     las 9 Hs.
     -¿Hora del este  o  del oeste? -  Bryan  se  puso  perplejo  
     y  Darrow  continuó:  - Dígame...  ¿El  primer día  tuvo 24 
     horas?
     - La Biblia dice que fue un día.
     - Según  la Biblia,  Dios  no había creado todavía  el Sol. 
     Por lo tanto...  ¿Puede decirme  como sabía  que  el  día 
     duraba  24  horas?  ¿No podía durar  un mes,  un año,  o 
     millones de años?
     - No lo sé.  Mi impresión es que fueron períodos.
     - Bueno,    si   los   llama   períodos...   ¿Podrían   haber  
     abarcado  mucho  tiempo?
     - Tal  vez.   Podrían  haber  abarcado  millones  de años 
     - Bryan bajó los ojos,  apesadumbrado  por haber tenido
     que admitir eso  y  sus seguidores  quedaron  pasmados.
     Clarence  Darrow  pidió  un  veredicto  de  inmediato.   
     La  radio  transmitió  a todo  el país  que,  en  8 minutos,  
     el jurado  declaró  a Scopes  culpable.  El juez  lo multó  
     solo  con   cien  dólares,   para   evitar  presiones,   y  el 
     profesor quedó libre.  Era el martes  25 de  julio de 1925.  
     Cinco días  más  tarde,  Bryan  falleció  al  agravarse  su
     diabetes.  El  14  de  enero  de  1927,  la Corte del estado 
     redujo  la  multa  de  Scopes  a  solo  un  dólar  y  aclaró
     que no era conveniente prolongar  ese caso tan  extraño.
     La  ley  no se aplicó más.  Darrow  murió  en 1938,  a los
     83  años.
     Scopes enseñó ciencia toda su vida, falleciendo en 1970.
     Hubo otras polémicas. En 1968, en el estado de Arkansas,
     una profesora de biología,  Susan Epperson,  usó en una 
     escuela  de  Little Rock,  un libro de texto  que incluía la 
     teoría de Darwin y las autoridades educativas decidieron 
     echarla.  Epperson  fue  a la justicia  y  la Corte Suprema 
     le  dio  la  razón,   declarando   en   ese  momento:   "La 
     prohibición fue producto  del fundamentalismo  religioso
     de los años  20.   Arkansas  tiene  derecho  a  determinar 
     los   contenidos   de   la   enseñanza   en   las   escuelas 
     públicas,  pero  eso  no  le  da  derecho  a  prohibir  una 
     teoría  científica.    Hacerlo   es   violar   la   libertad   de 
     expresión,   que  está   en  la  primera  enmienda  de  la 
     Constitución".
     Pero  en  1999,   el  estado  de  Kansas  decidió  suprimir  
     cualquier  mención  sobre  la  teoría  del   Big  Bang,  la 
     edad   de  la  Tierra   y   la   teoría   darwinista   de   los 
     programas  de  las  escuelas  públicas.

Portada del video "Heredarás el

viento", basado en el caso del

profesor Scopes. La película

fue protagonizada por Spencer

Tracy, Fredic March y Dick York.

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